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Información realizada y revisada por: Manuel Barreiro de Acosta. MD, PhD. Servicio de Aparato Digestivo. Unidad de Enfermedad Inflamatoria. Fundación para la investigación en enfermedades del Aparato Digestivo (FIENAD)
Marta Iglesias Rey. Psicóloga. Servicio de Aparato Digestivo. Unidad de Enfermedad Inflamatoria. Fundación para la investigación en enfermedades del Aparato Digestivo (FIENAD)


¿Cómo debo afrontar mi enfermedad?

Los niveles de calidad de vida en la EII dependen en alto grado de que las personas ejecuten conductas de afrontamiento eficaces, es decir, adaptativas. Sin embargo, el problema es determinar qué tipo de estrategias de afrontamiento son más eficaces en la adaptación a la enfermedad crónica. Cuando una persona recibe el diagnóstico de EII tiene lugar una adaptación psicológica en un relativo breve período de tiempo.

Imagen 1. Cuestiones psicológicas que preocupan a los pacientes con EII

La presencia de EII además de irrumpir de forma brusca en la vida de la persona, también puede obstaculizar la educación, especialmente entre los pacientes que se encuentren en períodos de formación académica, y el proceso de socialización cuando se presenta en edades muy tempranas. En caso de personas más adultas puede repercutir en su carrera laboral, en su vida familiar y social.

Las reacciones más comunes en el momento del diagnóstico son: evaluar el impacto que la enfermedad puede tener en mi vida diaria y en mis planes de futuro; una reacción de alivio emocional por saber por fin qué es lo que tengo (y en muchos casos que de verdad tengo algo), sentimientos de aflicción y culpa. Además, se ponen en marcha una serie de conductas nuevas como por ejemplo tomar el tratamiento con regularidad, buscar apoyo social, modificar la dieta, controlar el estrés, etc.

Este ajuste es un proceso complejo y dinámico probablemente influido por la edad de comienzo de la enfermedad, la gravedad de la misma, la interferencia con los planes futuros, las creencias que cada persona tenga sobre la salud y la enfermedad y las demandas relacionadas con la propia enfermedad.

Después de esta adaptación inicial, cada persona va a experimentar cambios en el ajuste debido al carácter crónico y fluctuante de la enfermedad: algunas personas centran toda su energía en la enfermedad e intentan hacer cosas que ayuden a mejorar su salud (dejar el tabaco), seguir las indicaciones de tratamiento, etc., mientras que otras buscan más el consuelo de amigos y familiares, centrándose básicamente en su estado emocional.

Imagen 2. Cuestiones psicológicas que preocupan a los pacientes con EII

No podemos afirmar que unas sean mejores que otras, ya que dependerá del momento y de las circunstancias en las que se pongan en marcha. La evidencia de la que disponemos hasta el momento apunta a que algunos tipos de estrategias de afrontamiento sí se relacionan con emociones negativas como por ejemplo la ansiedad y la depresión. Este es el caso de una forma de afrontamiento en la que la persona suele adoptar una actitud pasiva centrada básicamente en sus propias emociones, dejando de lado el problema que está generando esa situación. En este caso nos estaríamos refiriendo al uso de estrategias que no son adaptativas para la persona porque le están generando un perjuicio, como tampoco lo son negar el diagnóstico o la propia enfermedad o la puesta en marcha de conductas que puedan dañar nuestra salud (consumo de tabaco u alcohol, no acudir a las revisiones médicas, abandono del tratamiento, etc.). En los pacientes a los que les cueste asumir su enfermedad, además de una relación fluida con su médico, podría estar aconsejado el apoyo psicológico por parte de un profesional.

Imagen 3. Cuestiones psicológicas que preocupan a los pacientes con EII

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  • Última Actualización: 19/06/2018.
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