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Información realizada y revisada por: Albert Villoria y Xavier Calvet, Servicio de Aparato Digestivo, Hospital de Sabadell. Institut Universitari Parc Taulí. Universitat Autònoma de Barcelona. CIBERehd e Instituto de Salud Carlos III y Jaume Motos Médico y abogado especialista en Derecho Sanitario. Fundació Universitària del Bages. Universidad Autónoma de Barcelona.

Introducción

Tanto la Colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn son enfermedades crónicas que acompañarán a la mayoría de los pacientes a lo largo de su vida. Aunque no conocemos su causa y no tenemos manera de curar la enfermedad, disponemos de medicamentos que nos permiten controlar la enfermedad en la mayoría de los pacientes.

Es bien conocido que un adecuado control de la enfermedad es la mejor estrategia para prevenir las repercusiones sociales y laborales. En un estudio reciente de tratamiento de la colitis ulcerosa con un anticuerpo anti-TNF, se observó que aquellos pacientes que presentaron respuesta completa al tratamiento, tuvieron menor riesgo de desempleo y de presentar una discapacidad que aquellos que no presentaron respuesta clínica.

Sin embargo, existe un grupo de pacientes en los que la enfermedad persiste activa de manera intermitente o incluso permanente a pesar de cualquier tratamiento, lo que limita su capacidad laboral y su actividad social. Además, en determinados pacientes, la única solución es la cirugía con la resección de todo el colon. Aunque tras la cirugía la mayoría de los pacientes vuelven a su actividad laboral normal, al menos a corto y a medio plazo, las secuelas de la cirugía son frecuentemente causa de discapacidad en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.
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  • Última Actualización: 06/08/2018.
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